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martes, 11 de octubre de 2011

Sed de limón

             Bienvenidos al mundo
 las lágrimas escuecen,
en  la cama hace frío
 y los sueños te mienten. 

De recordar el momento
invento palabras
invento hasta besos
y pliego mis alas.

Qué difícil es odiar
cuando no sientes nada
cuando no hay respuesta
cuando sólo duele. 

Se desbocó la primavera
me perdí en verano
y ahora en otoño
se me cae la sonrisa.

La música piensa por mí
el viento se jode,
mierda y cuchara
me voy a dormir.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Yo prefiero la Luna

Me siento cobarde,
me quiero valiente
Tenerte a mi lado
sintiéndote ausente.

Querer volar alto,
por ser imposible.
Si tu das un salto,
no puedo seguirte.

Pensar(te) con mis ojos
sin siquiera mirar(te)
o inventarme que existes
sin poder tocarte.

Soñando con cuentos
me perdí en tu laberinto
de montruos violentos
de brujas sin instinto…

Subimos al cielo
desde aquella laguna:
tocaste una estrella,
yo, prefería la luna.

En estos asuntos
no hay sustitutos
O sientes, o siento
No hay más minutos

Obviando pasiones,
avanzamos distinto
Tomar decisiones
no es solo de instinto.

¿Cortarse las alas?
¿Volar los dos juntos?
¿Despedirse a las malas?
Prever el futuro...




viernes, 1 de julio de 2011

sus labios
los míos
mis brazos
vacíos

mi abraza
me dice
que no es todo mio
no  se…

suspiro
lo abrazo
le entiendo
charlamos

sería curioso
sería hasta extraño
me sorprendería
y quiero probarlo

lunes, 20 de junio de 2011

Finales felices

Me lías, me lío
Nos liamos
Yo contigo, tu conmigo
¿Será que encajamos?

Veredicto: ¿culpable?
Si enseñaban en clase
a ser razonable
me perdí en esa fase. 

Ya está aquí,
no me di cuenta
no lo vi venir
y ya no da la vuelta.

¿Me lanzo? ¿me aparto?
¿me asusto? ¿te rapto?
Tal vez charlemos un rato
y te despidas callado.

Me lías, me lío
Y yo llego de Madriz
Tal vez el poema no es mío
tal vez no es mi final feliz.

jueves, 16 de junio de 2011

El pasado en el camino

Cierro los ojos
y siento su caricia.
Entre nosotros
sólo avaricia
por mordernos enteros
con dulce pericia.

En fantasías: yo y tú,
en un fugaz encierro.
Sólo sueña la avestruz con
volar mientras me entierro.

Cabeza, corazón,
nuestros cuerpos ardientes.
Caos, confusión
y mucho miedo a la pendiente.

Buscando la buena suerte
me giré sin querer
y aunque no quise verte
no pude correr.

Miedo a reabrir heridas,
a los saltos al vacío,
a mezclar las horas dormidas,
a tu dolor;  al mío.

Confundir caminar hacia delante
con dar vueltas
con caer, ceder, rendirse
girando como veletas.

Los astros me guían
no sé lo que quiero
y los consejos me lían
bajo el aguacero.

Improvisar, reír, soñar,
seguir en el cuento…
¿Porqué adivinar
la dirección del viento?

miércoles, 18 de mayo de 2011

15M

Querría follarte,
incluso hacerte el amor,
sentirte, tocarte,
componerte una canción.

Hablar con mis vecinos,
decir lo que pienso,
sonreír por la calle
y caminar sin complejos.

Querría sacar lo que llevo
dentro de mi corazón,
rasgar mi garganta
para la revolución.

Revolución de sentidos,
sistemas y ruidos.
La miel en los labios
pero todos sentados

La gente se mueve,
despierta del sueño,
parece que duele,
que no estamos solos

Que somos vecinos,
amigos y hermanos
Que todos sentimos.
Que somos humanos.

Viviendo las calles,
levanta las manos,
tenemos poderes
y queremos un cambio

Hablamos de sueños,
de objetivos concretos,
alcanzar la Luna
llegando a un acuerdo.

Nos quitaron mucho
y aguantamos callados,
ahora llega el momento
de ir a recuperarlo.

Nos vemos en la puerta del Sol.

miércoles, 7 de abril de 2010

Mar.

Un paso tras otro, sin prisa, observando cómo sus pequeños pies se hundían poco a poco en la arena. Le encantaba mirarla caminar por la playa. La suave brisa marina le desordenaba la larga melena castaña. Ella avanzaba seria, pero si prestaba atención podía distinguir esa sonrisa juguetona que escondía tras los grandes ojos verdes. No andaba, se deslizaba hacia el agua despacio y con decisión. Iba con calma, disfrutando a cada paso de la suavidad de la arena, notando cada minúsculo grano colarse entre los dedos y hacerle cosquillas.
Llevaba puesto el vestido que él le regaló. Era blanco y largo, de una tela semitransparente que él jamás habría sabido identificar. Unos finos tirantes le dejaban sus hombros al aire, que tras todo el verano parecía que reflejaban la luz del Sol en forma de destellos dorados.
Las olas la hacían moverse de un modo gracioso para mantener el equilibrio, como si se tratase de una curiosa danza entre la naturaleza y ella. Alguna que otra ráfaga de aire le levantaba el vestido hasta los muslos, pero ella lo sujetaba con un sencillo gesto consciente de que él la estaba observando. Entonces se giraba y él comprobaba tristemente que sus ojos se habían vuelto más oscuros, casi azules, del mismo color que el mar que se extendía rabioso ante ellos. Entonces sabía que jamás sería suya, ella siempre pertenecería al mar. Cerraba los ojos y suspiraba. Al abrirlos de nuevo ella ya no estaba allí. Solo el vestido blanco arrugado en el suelo lo acompañaría de nuevo en su rutinaria vida. Con el envolvería ahora todos los pedazos de su corazón, para mantener unidas las partes y evitar así que se perdieran en el mar para siempre
.


ME SIENTO, mar, a oírte.
¿Te sentarás tú, mar, para escucharme?


Rafael Alberti

miércoles, 10 de marzo de 2010

La palabra


Me queda la palabra

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Blas de Otero