jueves, 11 de agosto de 2016

Soñábamos con escribir películas

Soñábamos con escribir películas y con cargar mochilas llenas de historias. Volamos del nido pronto y seguimos volando y volando. Llegamos a vislumbrar nuestro destino de lejos, pero nos faltaba viento y se nos cansaron las alas. Ahora, sueño despierta porque madrugo para “hacer Currículum” y los viajes son en puente porque no tenemos derecho a vacaciones.

Estábamos tan seguros de que no tendríamos tiempo suficiente… y ahora me convenzo con cada madrugón frente al café de que si no es hoy, será mañana.  

-– Si no es ahora, ¿cuándo? – decíamos


La palabra “ahora” ha dejado de sonar a aventura y vértigo; suena a responsabilidad y a “lo quiero para ayer”.  Ahora, lo que suena a vértigo es la palabra “futuro”. También suena a sentimiento difuso entre miedo y oportunidad. Nunca pensé que la incertidumbre fuese a clavarse así de profundo. 

La idea se ha quedado congelada esperando a que alguna chispa le dé de nuevo a reproducir la cinta, esperando a despertar para salir de la jaula. De esa jaula sin puertas en la que nos hemos (han) convencido que queremos estar. Pero yo recuerdo que no necesitaba el reloj y el café, sólo, tras una noche de insomnio. Recuerdo escribir por placer. Yo recuerdo que quería volar y perderme, pero ahora que me he perdido, no recuerdo cómo volar.

Fuente: Noah Silliman, Unsplash

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