-¿Quién dice que los amores más largos son los mejores?- se decía en voz baja a si misma.
Totalmente absorta trataba de convencerse mientras arrastraba su enorme maleta por el aeropuerto. Una maleta demasiado pesada. Una maleta llena de recuerdos y de despedidas, una tras otra siempre ahogadas en lágrimas y vacío. Demasiados motivos para girarse, girarse, ver su sonrisa y perder(se) un avión.
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jueves, 17 de mayo de 2012
Perder(se)
Un susurro sobre:
amor,
besos robados,
Despedidas,
NUBES
viernes, 13 de abril de 2012
Querer
Querer, querer mucho y no poder parar de querer. Querer como para echar de menos y sufrir y aun así, no parar de querer, no querer dejar de querer. Sí, te echo de menos y sí, te quiero.
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el amor
martes, 31 de enero de 2012
Entonces sucede, justo lo que menos esperabas. Pensaba que sólo en el cine la vida podía dar una vuelta de campana y cambiarlo todo. Y te da miedo; la improvisación siempre fue un reto: actuar sin papel, ser el protagonista de tu propia historia…
Sólo unos pocos días pero más intensos que una vida entera dando vueltas. Y sin embargo, parece que nada haya cambiado, cuando en realidad todo es diferente. La cama está hecha, el pijama doblado, ha dejado de oler a tabaco, pero cuando oigo que llega el tren con destino a Parla se me hace un nudo en el estómago. Sólo una perla recordará que no fue un sueño, que aquel tacto fue real, que aquellas noches fueron infinitas y que aquellas miradas se cruzaron una noche en un bar de Huertas.
Era una cuenta atrás, un viaje a contra reloj, una historia con el final escrito. Una caricia por la suavidad de sus curvas. Un abrazo que dice “no quiero irme” y otro que responde “no quiero que te vayas”. Un mundo inexplorado que se abre paso por un nuevo camino, camino sorprendente por la falta de sorpresa; un paisaje extraño visto con naturalidad y pasión.
Una roce de manos que nadie parece ver, una duda, una sospecha y una confesión recibida con incredulidad y cariño. Cobardía, ganas de todo y miedo a la nada. Sabor a cerveza y tabaco que rompen barreras, abren puertas y levantan faldas. Humo de beso que ciega la memoria dejando sólo los esbozos de una noche cualquiera que terminó con un amanecer en el Sur. Las sábanas, un escondite capaz de ocultar a uno de sí mismo, parecen insuficientes, parece que no abarquen la genialidad del momento, la perfección de algo especial por su naturaleza imperfecta. Un tacto acelerado, ansioso, con prisa por la vertiginosa velocidad del tiempo. Ese cruel enemigo que no espera por nadie ni entiende de destinos; casualidades, suerte o simplemente magia. Y aún así sucede, el tiempo parece avanzar a trompicones, se acelera y frena de golpe haciendo que recuerdes ese preciso instante. Y no lo entiendes; no te entiendes. No sigue normas ni lógicas, pero pasa, y hay lágrimas al final. Los finales no son felices, son finales y punto. Y esa última mirada, ese último beso, ese último abrazo que dice “no te vayas” y otro que responde “no quiero irme”.
Sólo unos pocos días pero más intensos que una vida entera dando vueltas. Y sin embargo, parece que nada haya cambiado, cuando en realidad todo es diferente. La cama está hecha, el pijama doblado, ha dejado de oler a tabaco, pero cuando oigo que llega el tren con destino a Parla se me hace un nudo en el estómago. Sólo una perla recordará que no fue un sueño, que aquel tacto fue real, que aquellas noches fueron infinitas y que aquellas miradas se cruzaron una noche en un bar de Huertas.
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mi cabeza y mis sueños
domingo, 6 de noviembre de 2011
Todos los demás
Tarde lluviosa…
Caminar tranquilo. Lento. Del que a mí me gusta, saboreando cada paso y cada zancada.
Gotas acariciando mis mejillas y deslizándose por mi cuello.
Nariz fría y ojos entrecerrados para evitar las gotas que cuelgan de mi flequillo.
El paraguas en el bolso, está bien ahí.
Voy puntual y pienso
Y lo veo todo claro:
Nada está ni estará nunca claro.
Recordare sus ojos y su sabor a tabaco y Gin tonic.
Recordaré su tacto y su abrazo entre las sábanas.
Tampoco podré olvidar aquel banco.
Su manera de mirar el reloj.
Sus caricias y su falsa modestia.
Aquella manera de bailar.
Miradas de admiración y desprecio.
Sus palabras, nuestro grito
su sonrisa y sus piropos.
Su giño de ojos, su mano a escondidas…
Su gesto inocente y nuestras competiciones
Su cara tras la ventanilla.
Recordare todos y cada uno de esos detalles
Y de algunos me enamorare.
Y entre tanta gente, lo vi todo claro.
Nada estará nunca claro.
Quién sabe si mañana…
(Muchas gracias por estar ahí, al otro lado de la pantalla, celebarando conmigo mi entrada número 100) :)
Caminar tranquilo. Lento. Del que a mí me gusta, saboreando cada paso y cada zancada.
Gotas acariciando mis mejillas y deslizándose por mi cuello.
Nariz fría y ojos entrecerrados para evitar las gotas que cuelgan de mi flequillo.
El paraguas en el bolso, está bien ahí.
Voy puntual y pienso
Y lo veo todo claro:
Nada está ni estará nunca claro.
Recordare sus ojos y su sabor a tabaco y Gin tonic.
Recordaré su tacto y su abrazo entre las sábanas.
Tampoco podré olvidar aquel banco.
Su manera de mirar el reloj.
Sus caricias y su falsa modestia.
Aquella manera de bailar.
Miradas de admiración y desprecio.
Sus palabras, nuestro grito
su sonrisa y sus piropos.
Su giño de ojos, su mano a escondidas…
Su gesto inocente y nuestras competiciones
Su cara tras la ventanilla.
Recordare todos y cada uno de esos detalles
Y de algunos me enamorare.
Y entre tanta gente, lo vi todo claro.
Nada estará nunca claro.
Quién sabe si mañana…
(Muchas gracias por estar ahí, al otro lado de la pantalla, celebarando conmigo mi entrada número 100) :)
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amor,
besos robados,
deja que fluya,
gente
lunes, 17 de octubre de 2011
- ¿El último beso?
- El último.
(menos mal que volvió con el último abrazo)
- El último.
(menos mal que volvió con el último abrazo)
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besos robados,
Despedidas,
mi cabeza y mis sueños
lunes, 10 de octubre de 2011
Se busca final para poema o lo que surja
Y aún no he podido
dejar de pensar(te).
Decir que he elegido
sería mentir(me).
quizás no quería
saber lo que siento.
Tus besos confusos
aun me hacen cosquillas.
sabiendo que el final
sólo puede doler.
La Luna me mira,brillo de silencio
las dos sin respuestas
borrachas de invierno.
Bañada en sus ojos
me ahogué sin remedio.
perdí los principios
y el final del poema.
dejar de pensar(te).
Decir que he elegido
sería mentir(me).
Tal vez he tratado
de evitar el momentoquizás no quería
saber lo que siento.
Buscaba aclararme
y tuve pesadillas.Tus besos confusos
aun me hacen cosquillas.
Me dejé llevar,
y me vi caersabiendo que el final
sólo puede doler.
las dos sin respuestas
borrachas de invierno.
Contradigo al silencio
y perdono hasta al cierzoBañada en sus ojos
me ahogué sin remedio.
Posada en la calle,
me entierro en la arenaperdí los principios
y el final del poema.
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POEMAS pensamientos acelerados,
Sentir grande
domingo, 25 de septiembre de 2011
Yo prefiero la Luna
Me siento cobarde,
me quiero valiente
Tenerte a mi lado
sintiéndote ausente.
Querer volar alto,
por ser imposible.
Si tu das un salto,
no puedo seguirte.
Pensar(te) con mis ojos
sin siquiera mirar(te)
o inventarme que existes
sin poder tocarte.
Soñando con cuentos
me perdí en tu laberinto
de montruos violentos
de brujas sin instinto…
Subimos al cielo
desde aquella laguna:
tocaste una estrella,
yo, prefería la luna.
En estos asuntos
no hay sustitutos
O sientes, o siento
No hay más minutos
Obviando pasiones,
avanzamos distinto
Tomar decisiones
no es solo de instinto.
¿Cortarse las alas?
¿Volar los dos juntos?
¿Despedirse a las malas?
Prever el futuro...
me quiero valiente
Tenerte a mi lado
sintiéndote ausente.
Querer volar alto,
por ser imposible.
Si tu das un salto,
no puedo seguirte.
Pensar(te) con mis ojos
sin siquiera mirar(te)
o inventarme que existes
sin poder tocarte.
Soñando con cuentos
me perdí en tu laberinto
de montruos violentos
de brujas sin instinto…
Subimos al cielo
desde aquella laguna:
tocaste una estrella,
yo, prefería la luna.
En estos asuntos
no hay sustitutos
O sientes, o siento
No hay más minutos
Obviando pasiones,
avanzamos distinto
Tomar decisiones
no es solo de instinto.
¿Cortarse las alas?
¿Volar los dos juntos?
¿Despedirse a las malas?
Prever el futuro...
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viernes, 26 de agosto de 2011
La chispa
Caminaba por las calles siempre con las manos abiertas. Ella buscaba ese roce suave y a la vez áspero que fuera capaz de encender la chispa. Acariciaba muros de ladrillo y cemento que solían herirle las manos hasta hacerlas sangrar, pero también chocaba con troncos de árbol tan antiguos que con un suave roce podían ilustrar siglos de historia. Abrigos de pieles o prácticamente deshechos, coches brillantes, barandillas, puertas, ventanales enormes y diminutos… ella sentía a través de las yemas de sus dedos hasta el mas mínimo pensamiento que cruzaba el aire.
Decir que nunca había amado era algo exagerado, ya que ciertas noches de luna llena había rozado la enorme esfera blanca logrando un leve chisporroteo que daba lugar a algunas estrellitas desconocidas para los astrónomos. También el roce con unas cuantas páginas era capaz de hacerla estremecer y de cortarle la respiración… A pesar de sus esfuerzos le costó años de búsqueda encontrar esa mano que con solo acercarse hacía que saltaran chispas. Lo que sucedió, sin embargo, fue aquello que ella ya sospechaba:
El día que encontró la chispa ardió entre las llamas hasta desaparecer.
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lunes, 20 de junio de 2011
Finales felices
Me lías, me lío
Nos liamos
Yo contigo, tu conmigo
¿Será que encajamos?
Veredicto: ¿culpable?
Si enseñaban en clase
a ser razonable
me perdí en esa fase.
Ya está aquí,
no me di cuenta
no lo vi venir
y ya no da la vuelta.
¿Me lanzo? ¿me aparto?
¿me asusto? ¿te rapto?
Tal vez charlemos un rato
y te despidas callado.
Me lías, me lío
Y yo llego de Madriz
Tal vez el poema no es mío
tal vez no es mi final feliz.
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POEMAS
martes, 22 de marzo de 2011
Vino rancio y tabaco
Todas las noches, cuando volvía a casa, se cepillaba el pelo con fuerza, casi con rabia. Quería deshacerse de todo aquello. Los malos pensamientos, la humillación y la soledad le enredaban el pelo y no la dejaba pensar.
No era la primera vez y seguramente tampoco la última. Se había sentido bien unos segundos, pero era placer y no felicidad; hacía tiempo que no sentía ambas cosas a la vez. De hecho, tras lo primero, solía sentir frustración y remordimientos… Su autoestima bajaba y subía con la velocidad de una montaña rusa y sus pensamientos avanzaban más rápido que sus zancadas cuando volvía, ya al amanecer, corriendo por las callejuelas.
Aquella noche se tiñó los labios de venganza y selló su cuello con tinta lasciva. Tal vez fuera por ser él quien era o simplemente por ser un “él”, o quizás por ser ella o por… ¿quién sabe por qué? Lo que más dolía, sin embargo, eran los recuerdos de otros besos, de los de verdad, de los que dejaban un tatuaje de interés y respeto, una caricia llena de amor. Los besos de los demás también parecían más reales y mejores. Los abrazos y las caricias de verdad tenían algo diferente, una esencia distinta. Ese sabor a melocotón y vainilla, muy distinto al que tenían sus besos, ahora de vino rancio y tabaco.
No era la primera vez y seguramente tampoco la última. Se había sentido bien unos segundos, pero era placer y no felicidad; hacía tiempo que no sentía ambas cosas a la vez. De hecho, tras lo primero, solía sentir frustración y remordimientos… Su autoestima bajaba y subía con la velocidad de una montaña rusa y sus pensamientos avanzaban más rápido que sus zancadas cuando volvía, ya al amanecer, corriendo por las callejuelas.
Aquella noche se tiñó los labios de venganza y selló su cuello con tinta lasciva. Tal vez fuera por ser él quien era o simplemente por ser un “él”, o quizás por ser ella o por… ¿quién sabe por qué? Lo que más dolía, sin embargo, eran los recuerdos de otros besos, de los de verdad, de los que dejaban un tatuaje de interés y respeto, una caricia llena de amor. Los besos de los demás también parecían más reales y mejores. Los abrazos y las caricias de verdad tenían algo diferente, una esencia distinta. Ese sabor a melocotón y vainilla, muy distinto al que tenían sus besos, ahora de vino rancio y tabaco.
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besos robados,
el destino de las estrellas fugaces,
la amistad
sábado, 12 de febrero de 2011
SECRETO
- ¿Te ha visto alguien?
- Sí, me han preguntado, pero les he dicho que ya me iba a casa.
- ¿Deberíamos contárselo?
- Tal vez… aunque no me gustaría hacerle daño a nadie.
- Ya…
Él la besó suavemente aspirando esas últimas palabras. Qué importaban los demás. ¿Qué les iban a decir?... ¿les contarían lo de los besos? ¿Lo de los paseos? Tal vez entonces deberían buscarle un nombre a todo aquello. No. Era mucho mejor así.
Dejarse llevar suena demasiado bien…
- Sí, me han preguntado, pero les he dicho que ya me iba a casa.
- ¿Deberíamos contárselo?
- Tal vez… aunque no me gustaría hacerle daño a nadie.
- Ya…
Él la besó suavemente aspirando esas últimas palabras. Qué importaban los demás. ¿Qué les iban a decir?... ¿les contarían lo de los besos? ¿Lo de los paseos? Tal vez entonces deberían buscarle un nombre a todo aquello. No. Era mucho mejor así.
Dejarse llevar suena demasiado bien…
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Huídas
lunes, 3 de enero de 2011
Miradas que atrapan.
Con los ojos cerrados muy fuerte Valentine latía su corazón y soñaba sus fantasías. Se perdían y se encontraban juntos entre las sábanas. Rasgaban las sombras del rincón con sus besos y rozaban los cuatro elementos a gritos. Se querían. Se querían saborear, derretir y fundir. Allí todo parecía eterno, perfecto, ABSOLUTO. Pero lo absoluto no existe, todo es etéreo e inestable. Por eso fue inevitable. El día que Valentine lo miró y se zambulló en sus ojos se ahogó sin remedio. Quedo entonces atrapada en su mirada para siempre.
Un susurro sobre:
besos robados,
el amor,
la pasión
martes, 27 de abril de 2010
Hasta que no hay nada por lo que seguir respirando.
A veces, por la noche (cuando más te echo de menos) me abrazo muy fuerte a la almohada y dejo que mis sueños se diluyan entre mis lágrimas… Con mis labios vacíos dibujo tu silueta y te beso en la soledad de mis noches y en la locura de mi lujuria.
Te deseo, te miro de reojo y aprecio hasta el más mínimo movimiento de tu cuerpo; cada vez que te levantas y el azar y tu arrugada camiseta dejan ver la parte de debajo de tu ombligo, un ligero cosquilleo se desliza desde mi estómago hasta mi entrepierna. Imagino el roce de tu barba mal afeitada sobre mi cuello, las caricias en el minúsculo hueco que queda entre mi cabeza y mi corazón… Quiero envolverte en un abrazo cálido y ardiente, suave y furioso, tierno y apasionado… quiero envolverte, que tú me envuelvas y que no me dejes nunca. Que tu corazón y el mío se acompasen y que mis jadeos marquen el ritmo de tu respiración hasta que ya no haya nada por lo que seguir respirando. Necesito que la distancia entre nuestros labio se esfume, ¿no lo notas? Debe esfumarse. Me encantaría que me susurrases al oído, “Danièle, Danièle” que yo misma saliera por tu garganta y acariciase tus labios, porque no todo el mundo lo dice como tú, como si una ráfaga de viento me levantara del suelo; oírte pronunciar mi nombre me da vértigo y me hace cosquillas… También quiero hundirme en tus ojos, pero de verdad, hasta sentir que me ahogo, que lo único que me salva de perderme en la profundidad es tu negra pupila, que me indica, como un mapa, el centro del Universo. Quiero mirarte a los ojos y hundirme sin remedio; ahora, cuando te miro, es como si simplemente observara mi reflejo en un río de agua clara, sin atreverme a entrar y vigilando, para alejarme rápidamente si te acercas,supongo que por miedo a ser descubierta… Sí miedo, aunque en realidad es miedo a NO ser descubierta, a sentir que ya no puedo hacer nada más, que puedo gritar y llorar pero que tu nunca oirás lo que quiero decir(te). Entonces cierro los ojos y lloro hasta que Morfeo me acoge en sus deliciosos brazos y deja que sueñe que nuestros cuerpos, como dos imanes, permanecerán juntos… juntos hasta que no haya nada por lo que seguir respirando.

¡Ya está aquí! Blanco, suave y con un precioso sello rectangular, lo abro y huele a mar, a aires del Sur y a ella. La oigo susurrarme esas palabras a oído, pedirme que buceeemos hasta Niza en una botella, que bailemos y que cantemos a Silvio, a Sabina, a Ismael... realmente me gustaría... ¿quien sabe a dónde nos llevara el camino de regreso? Tal vez no a Niza pero un viajecito express no nos lo quitará Nadie este verano,, :)
Te deseo, te miro de reojo y aprecio hasta el más mínimo movimiento de tu cuerpo; cada vez que te levantas y el azar y tu arrugada camiseta dejan ver la parte de debajo de tu ombligo, un ligero cosquilleo se desliza desde mi estómago hasta mi entrepierna. Imagino el roce de tu barba mal afeitada sobre mi cuello, las caricias en el minúsculo hueco que queda entre mi cabeza y mi corazón… Quiero envolverte en un abrazo cálido y ardiente, suave y furioso, tierno y apasionado… quiero envolverte, que tú me envuelvas y que no me dejes nunca. Que tu corazón y el mío se acompasen y que mis jadeos marquen el ritmo de tu respiración hasta que ya no haya nada por lo que seguir respirando. Necesito que la distancia entre nuestros labio se esfume, ¿no lo notas? Debe esfumarse. Me encantaría que me susurrases al oído, “Danièle, Danièle” que yo misma saliera por tu garganta y acariciase tus labios, porque no todo el mundo lo dice como tú, como si una ráfaga de viento me levantara del suelo; oírte pronunciar mi nombre me da vértigo y me hace cosquillas… También quiero hundirme en tus ojos, pero de verdad, hasta sentir que me ahogo, que lo único que me salva de perderme en la profundidad es tu negra pupila, que me indica, como un mapa, el centro del Universo. Quiero mirarte a los ojos y hundirme sin remedio; ahora, cuando te miro, es como si simplemente observara mi reflejo en un río de agua clara, sin atreverme a entrar y vigilando, para alejarme rápidamente si te acercas,supongo que por miedo a ser descubierta… Sí miedo, aunque en realidad es miedo a NO ser descubierta, a sentir que ya no puedo hacer nada más, que puedo gritar y llorar pero que tu nunca oirás lo que quiero decir(te). Entonces cierro los ojos y lloro hasta que Morfeo me acoge en sus deliciosos brazos y deja que sueñe que nuestros cuerpos, como dos imanes, permanecerán juntos… juntos hasta que no haya nada por lo que seguir respirando.
¡Ya está aquí! Blanco, suave y con un precioso sello rectangular, lo abro y huele a mar, a aires del Sur y a ella. La oigo susurrarme esas palabras a oído, pedirme que buceeemos hasta Niza en una botella, que bailemos y que cantemos a Silvio, a Sabina, a Ismael... realmente me gustaría... ¿quien sabe a dónde nos llevara el camino de regreso? Tal vez no a Niza pero un viajecito express no nos lo quitará Nadie este verano,, :)Tambien me da vertigo pensar en ti y en el besote que te debo! ;P
TEQUIEROVIC!
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el amor,
la pasión
miércoles, 7 de abril de 2010
Mar.
Un paso tras otro, sin prisa, observando cómo sus pequeños pies se hundían poco a poco en la arena. Le encantaba mirarla caminar por la playa. La suave brisa marina le desordenaba la larga melena castaña. Ella avanzaba seria, pero si prestaba atención podía distinguir esa sonrisa juguetona que escondía tras los grandes ojos verdes. No andaba, se deslizaba hacia el agua despacio y con decisión. Iba con calma, disfrutando a cada paso de la suavidad de la arena, notando cada minúsculo grano colarse entre los dedos y hacerle cosquillas.
Llevaba puesto el vestido que él le regaló. Era blanco y largo, de una tela semitransparente que él jamás habría sabido identificar. Unos finos tirantes le dejaban sus hombros al aire, que tras todo el verano parecía que reflejaban la luz del Sol en forma de destellos dorados.
Las olas la hacían moverse de un modo gracioso para mantener el equilibrio, como si se tratase de una curiosa danza entre la naturaleza y ella. Alguna que otra ráfaga de aire le levantaba el vestido hasta los muslos, pero ella lo sujetaba con un sencillo gesto consciente de que él la estaba observando. Entonces se giraba y él comprobaba tristemente que sus ojos se habían vuelto más oscuros, casi azules, del mismo color que el mar que se extendía rabioso ante ellos. Entonces sabía que jamás sería suya, ella siempre pertenecería al mar. Cerraba los ojos y suspiraba. Al abrirlos de nuevo ella ya no estaba allí. Solo el vestido blanco arrugado en el suelo lo acompañaría de nuevo en su rutinaria vida. Con el envolvería ahora todos los pedazos de su corazón, para mantener unidas las partes y evitar así que se perdieran en el mar para siempre.

ME SIENTO, mar, a oírte.
¿Te sentarás tú, mar, para escucharme?
Rafael Alberti
Llevaba puesto el vestido que él le regaló. Era blanco y largo, de una tela semitransparente que él jamás habría sabido identificar. Unos finos tirantes le dejaban sus hombros al aire, que tras todo el verano parecía que reflejaban la luz del Sol en forma de destellos dorados.
Las olas la hacían moverse de un modo gracioso para mantener el equilibrio, como si se tratase de una curiosa danza entre la naturaleza y ella. Alguna que otra ráfaga de aire le levantaba el vestido hasta los muslos, pero ella lo sujetaba con un sencillo gesto consciente de que él la estaba observando. Entonces se giraba y él comprobaba tristemente que sus ojos se habían vuelto más oscuros, casi azules, del mismo color que el mar que se extendía rabioso ante ellos. Entonces sabía que jamás sería suya, ella siempre pertenecería al mar. Cerraba los ojos y suspiraba. Al abrirlos de nuevo ella ya no estaba allí. Solo el vestido blanco arrugado en el suelo lo acompañaría de nuevo en su rutinaria vida. Con el envolvería ahora todos los pedazos de su corazón, para mantener unidas las partes y evitar así que se perdieran en el mar para siempre.
ME SIENTO, mar, a oírte.
¿Te sentarás tú, mar, para escucharme?
Rafael Alberti
Un susurro sobre:
besos robados,
el amor,
el ancho y profundo MAR,
POEMAS
lunes, 5 de abril de 2010
Quiero besarte.
Un beso robado, uno diferente cada noche. Da igual de quien, a ella todos le sabían a él. Cerraba los ojos y sentía el cosquilleo de su barba mal afeitada, su olor, absorbía su olor como si lo necesitara más que el oxígeno para vivir. Hubo un tiempo en el que tuvo principios, ahora ella era una chica diferente, habían pasado demasiadas cosas. No le importaba quién fuera, ni cómo, solo quería sentir unos labios junto a los suyos, aunque sabía que ningún otro beso le daría tanto calor como los que él le regalaba. Había algunas de aquellas sombras sin nombre ni rostro que intentaba levantarle la falda, entonces ella los miraba sorprendida, incapaz de concebir la idea de que otro que no fuese él la tocara. Recordaba con viveza aquellas tardes de verano en las que sus respiraciones se acompasaban, sus corazones se unificaban en un mismo latido y ambos se movían al ritmo de las olas del mar… Por él, por él se ponía cada noche los tacones en busca de besos robados, esperando que algún día apareciese con su sonrisa grande y se la llevase se allí.

Si la vida se deja yo le meto mano
y si no aún me excita mi oficio,
y como además sale gratis soñar
y no creo en la reencarnación,
con un poco de imaginación
partiré de viaje enseguida
a vivir otras vidas,
a probarme otros nombres,
Fotográfa: A´ :)
Si la vida se deja yo le meto mano
y si no aún me excita mi oficio,
y como además sale gratis soñar
y no creo en la reencarnación,
con un poco de imaginación
partiré de viaje enseguida
a vivir otras vidas,
a probarme otros nombres,
Fotográfa: A´ :)
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la pasión,
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