Mostrando entradas con la etiqueta personas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta personas. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de mayo de 2012

yoestudieenlapublica


Es triste que sean necesarios estos vídeos, pero, efectivamente, está en juego "el futuro de un pueblo".

miércoles, 16 de febrero de 2011

Las cuerdas de la guitarra

Cuando sus dedos se pasean delicados por las cuerdas de la guitarra mis sentimientos bailan descontrolados. A modo de marioneta él es capaz de accionar el mecanismo de mi sonrisa con sus notas. Su voz, su letra, su expresión concentrada, su mirada profunda... no puedo dejar de verlo en mi cabeza. Lo imagino hablándome sin parar en esa lengua que no acierto a comprender del todo pero que de su boca suena suave y melodiosa. Tengo ganas de cantar con él, de conocerlo, de darle un  beso...

miércoles, 2 de febrero de 2011

Sobre ruedas.

Cuando llega a Sol ya es casi de noche. Mira el reloj; cinco minutos antes de tiempo, sorprendente. Busca la estatua, se acerca y comprueba que todavía no hay nadie.


Pasea, piensa, cambia el peso de un pie a otro, mira el reloj, observa a los viandantes… espera. Hace mucho frío. El ambiente helador y el aburrimiento hacen que centre su atención en la actuación callejera más próxima. Tres chavales patinan sorteando unos pequeños conos de colores justo al lado de la fuente.

Es mágico, narcotizante. Él se toca el pelo, se coloca los pequeños cascos en los oídos, respira hondo y se inclina ligeramente hacia delante. Empieza el baile. Sus pies se mueven a gran velocidad siguiendo un ritmo y un compás desconocidos capaces de hipnotizarla. Ella se pregunta que estará escuchando… ¿Rock and roll? ¿Pop? ¿Música clásica tal vez? Su cuerpo gira, acelera, frena, sube, baja y se dobla sin el menor esfuerzo. Como si fuera de plastilina sus piernas de derriten y sus ruedas dibujas espirales y curvas sobre el frío suelo; todo resultado de ese trepidante ballet urbano. Sólo al terminar se aprecia un suave resoplido al ajustarse la camisa de cuadros rojos, blancos y azules que a ella tanto le gusta. Entonces él la mira, y ella rápidamente baja la vista y analiza las fascinantes baldosas del suelo madrileño. El juego continúa durante un largo rato. Ella alterna las miradas al reloj y al patinador a partes iguales, sus amigos todavía no han llegado. El ritmo frenético no disminuye, los chicos bromean y se arriesgan con distintas piruetas. Una caída. Una mirada. No importa, se levanta y vuelve a la pista.

Ella, apoyada en una farola cierra los ojos…

Se escucha una sirena de policía. Los chicos, alerta, frenan su actividad de golpe y se precipitan hacia sus mochilas para cambiarse de calzado y huir. No tienen permiso para estar allí… “No estábamos pidiendo dinero” dirán, pero de todas forman prefieren no tratar con policías. Los conos en la mochila, ellos calzados y de repente llega un coche con sirena. Guardan lo que queda precipitadamente y desaparecen mezclándose con la multitud que fluye por la calle Preciados.


Sólo ella se fija. Un patín ha quedado olvidado junto al bordillo. SU PATÍN. Se acerca cautelosa y lo coge. Un nombre y un apellido están grabados a navaja en el plástico desgastado. Lo encontrará, y como una Cenicienta posmoderna le probará el patín; sólo el chico de sus sueños sabrá utilizarlo para volar.


… vuelve a abrir los ojos. Ya han pasado cuarenta minutos, los turistas se giran al pasar para ver a los intrépidos patinadores. Ella maldice soñar despierta tan a menudo. De la boca del metro salen sus amigos y un montón de excusas por el retraso. Saludos, besos, “perdón por el retraso”, “hay que frío”, “¡qué guapa!”, “Adonde vamos ahora”… Y al irse, ella se gira, él se gira. Una sencilla sonrisa como despedida y en agradecimiento por compartir esos cuarenta minutos de retraso, baile, velocidad y miradas.





Lo mejor del Sol el brillo de la Luna _____ SÓLO CORAZÓN

 (Fito & los fitipaldis)

martes, 4 de enero de 2011

Desorden

Los principios, en el estante de arriba, al lado de los finales y los medios. Las ideas, todas mezcladas en el viejo baúl de cobre; las buenas, las malas y las pasajeras todas ahí revueltas. Los cuentos y relatos, todos deshilachados con las palabras colgando e incluso alguna letra perdida. La ilusión, coja de una pata, era demasiado inestable para apoyarse en ella y la memoria, perdida y olvidada bajo un enorme montón de nada, hacía milenios que no se utilizaba. Las fotografías de la pared, las de los paisajes, las sonrisas y los besos habían perdido el color original y eran apenas un esbozo de lo que fueron. La maleta de los viajes había perdido un ala y estaba llena de polvo y telarañas. Las lágrimas y las carcajadas acompañaban el chirrido de la astillada puerta, tan mezcladas que era imposible distinguir un sonido de otro…


Todo era un desastre hasta que llegó ella. Rompió los postigos de la ventana para que volviera a entrar la luz, sacó una escoba y la obligó a dejarlo todo limpio y ordenado. Todo como en sus mejores años. Llegó a tiempo; justo antes de que ella misma se perdiera entre tanta duda.

Canon 1000D

domingo, 26 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

Se permitió disfrutar unos segundos más del arrollador chorro que salía por la alcachofa de la ducha. Unas últimas gotas recorrieron su empapado cuerpo hasta los pies. Salió del diminuto cubículo con cuidado para no resbalar y se cubrió con su enorme toalla. El vapor había hecho reaparecer en el espejo aquellos mensajes que escribieron juntos la semana anterior, antes de que él decidiera que tras dos años de noviazgos todavía no estaba preparado para una relación seria. Monique salió del baño descalza, dejando el rastro de sus pequeños pies, todavía húmedos, sobre las frías baldosas negras. Una vez en su habitación se aseguró de que se vecino, un joven obsesionado con la astronomía, la observaba con su telescopio. Se acercó al tocador se pintó los labios de color rojo y se acercó a la ventana. Poco a poco fue dejando caer la toalla hasta quedar totalmente desnuda y a la vista del “espía”. “Feliz Navidad” murmuró en voz baja divertida.

lunes, 10 de mayo de 2010

¿y si salto en tus ojos?

Escribe, tacha, escribe, tacha, coge la calculadora, la deja, apoya la mano en el folio, escribe, tacha. Y yo, que no puedo apartar la mirada de sus movimientos…Me tiemblan las piernas, y me baila el alma; a él también le tiemblan las piernas, o quizás solamente las mueve nervioso por su próximo concierto.. who knows?


Y si salto en tus ojos... Salpica?



sábado, 17 de abril de 2010

El día.

Hay días que son EL DÍA. Parece que por arte de magia los astros se van a alinear, van a parar todas las guerras , todos los motores van a detenerse y vuestros nombres se escribirán en el estrellado cielo usando millones de lucecitas... Pensamos que hay cosas que deben ocurrir en su MOMENTO y que si ESE momento pasa ya no será posible que ESO ocurra... Aunque luego, en el fondo, siempre encontramos excusas que expliquen porque no pasó ESO ESE día que nos devuelven la esperanza y las ganas de buscar otro MOMENTO y otro DÍA.


ESE DÍA.

martes, 13 de abril de 2010

El espejo.

Seguimos sin hablarnos. Hace ya mucho tiempo desde nuestra última discusión. Pero esta vez no seré yo quien le pida perdón… A veces me mira de reojo, con mirada aviesa y yo sé lo que significa, me odia. Yo nunca la he ofendido, es ella la que me mira buscando algo, sin saber en realidad qué pretende encontrar. Al mirarme sólo ve una triste caricatura de lo que podríamos haber sido, pero en lugar de revelarse prefiere cerrar los ojos. Le gustaría romperme en pedazos y que desapareciese para siempre. No sabe que si yo no estuviese ella estaría sola de verdad.



MAX.-Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.
DON LATINO.-Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la calle del Gato.
MAX.-Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.
DON LATINO.- ¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo!
MAX.-Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España.
DON LATINO.-Nos mudaremos al callejón del Gato.


Luces de Bohemia.

viernes, 9 de abril de 2010

Huída.

Buscó en el fondo de los cajones los restos de esperanza que todavía le quedaban, hacía mucho que ahorraba, pero en cuanto él la encontraba la destruía, por eso había tenido que esconderla. Cogió se ropa más preciada del armario y la colocó en la maleta al lado de los fragmentos de alegría que había recogido del suelo de la cocina. Metió también sus libros favoritos y sus perfumes. También recuperó los álbumes de fotos de cuando era joven, y en sus lomos descubrió que junto con el polvo se habían ido acumulando partículas de buen humor, y que entre las hojas, estaban todavía intactos sus sueños sin cumplir.
Le escribió una nota en la que dejó toda su rabia impresa en dos sencillas palabras que lo decían todo: ME VOY.
Firmó con un poco de pena y puso la carta apoyada en demasiados años de silencio y humillación.
Antes de salir echó un último vistazo a la que había sido su casa los últimos treinta años y contemplo con rencor las gotas de dolor y engaño que todavía se distinguían salpicadas en la pared. Abrió la puerta, cogió su abrigo y su dignidad de la percha, siempre los dejaba ahí antes de entrar, salió. Las llaves ni las tocó, no pensaba volver.
Cerró la puerta con cuidado y se perdió entre la bruma nocturna. Avanzaba segura por la calle, con una maleta en una mano y su destino recién estrenado en la otra, animada por millones de estrellas que esa noche brillaban sólo para ella, para alumbrarle el camino seguro.




Es cómodo, mirar la vida a través de un cristal, esperar que las cosas cambien, mejoren, que nuestros mas íntimos deseos se cumplan... pero por desgracia no suele pasar... si esperamos resultados distintos tenemos que actuar, hacer cosas diferentes... y solamente arrepentirnos de las locuaras que no hemos cometido.

martes, 6 de abril de 2010

Sonidos de locomotora.


Viajar en tren me incita a escuchar a Sabina. En cuanto la locomotora arranca comienza la canción, cuando era más joven viajé en sucios trenes que iban hacia el Norte…Me encanta viajar en tren, las vías son la gran metáfora de la vida; caminos para elegir, ciudades que dejar atrás y nuevos lugares para descubrir. Mi cara reflejada en el cristal parece que se funde con los infinitos paisajes que pasan por mis ojos como en un antiguo proyector de cine. Hoy no hace viento y las espigas de trigo esperan pacientes a que una suave brisa las haga bailar al ritmo del rock´n´roll de los idiotas. El tren es como una enorme burbuja transparente que rueda entre viejas fábricas abandonadas y exuberantes mansiones, sin importarle el origen de los que viven o vivieron allí. También pasa frente a antiguas estaciones de ferrocarril, algunas semiderruidas que jamás llegaron a utilizarse, por ahí también pasa, pero pasa de largo, con arrogancia, como si nunca debiesen haber sido construidas.…
El tren es también un lugar de huída, de cambios y sobretodo de aventuras… cargamentos de provisiones, hornadas de soldados camino de una guerra sin sentido, enamorados en una apasionada huída, solitarios persiguiendo sus sueños alocados y multitud de gente con una historia particular han circulado entre el traqueteo de estas mismas vías que ahora me llevan a mi hacia una nueva aventura.


Cuando era más joven viajé en sucios trenes que iban hacia el norte
Y dormí con chicas que lo hacían con hombres por primera vez,
Compraba salchichas y olvidaba luego pagar el importe.
Cuando era más joven me he visto esposado delante del juez.
Cuando era más joven cambiaba de nombre en cada aduana,
Cambiaba de casa, cambiaba de oficio, cambiaba de amor,
Mañana era nunca y nunca llegaba pasado mañana,
Sabina

lunes, 5 de abril de 2010

Quiero besarte.

Un beso robado, uno diferente cada noche. Da igual de quien, a ella todos le sabían a él. Cerraba los ojos y sentía el cosquilleo de su barba mal afeitada, su olor, absorbía su olor como si lo necesitara más que el oxígeno para vivir. Hubo un tiempo en el que tuvo principios, ahora ella era una chica diferente, habían pasado demasiadas cosas. No le importaba quién fuera, ni cómo, solo quería sentir unos labios junto a los suyos, aunque sabía que ningún otro beso le daría tanto calor como los que él le regalaba. Había algunas de aquellas sombras sin nombre ni rostro que intentaba levantarle la falda, entonces ella los miraba sorprendida, incapaz de concebir la idea de que otro que no fuese él la tocara. Recordaba con viveza aquellas tardes de verano en las que sus respiraciones se acompasaban, sus corazones se unificaban en un mismo latido y ambos se movían al ritmo de las olas del mar… Por él, por él se ponía cada noche los tacones en busca de besos robados, esperando que algún día apareciese con su sonrisa grande y se la llevase se allí.



Si la vida se deja yo le meto mano
y si no aún me excita mi oficio,
y como además sale gratis soñar
y no creo en la reencarnación,
con un poco de imaginación
partiré de viaje enseguida
a vivir otras vidas,
a probarme otros nombres,


Fotográfa: A´ :)

viernes, 2 de abril de 2010

Atardecer...

Caminando por el paseo marítimo miro la puesta de Sol, reflejos plateados perfilan el borde de la costa. Sin saber porqué me encuentro buscando a alguien a quien coger de la mano, no encuentro a nadie y meto las manos en los bolsillos de mis vaqueros, antes de que nadie aprecie ese mínimo gesto de mis dedos en busca de ti. Levanto la mirada y solo soy capaz de ver parejas que disfrutan de una tarde romántica paseando por la playa. Manos en la cintura, sonrisas coquetas, besos discretos o besos más apasionados, abrazos y caricias distraen mi atención del liso horizonte. Es curioso como cuando una está sola presta más atención a las demás parejas, parece que haya infinitas y por todas partes… yo prefiero pensar que hay más por la primavera. El caso es que todavía no he visto ninguna familia ni grupo de amigos, solo las ya nombradas “parejas felices”. Es alucinante pensar como hace poco menos de un siglo no se podía casi ni andar por la calle de la mano… yo creo que eso era porque “los que mandaban” estaban solos y no querían tener celos ni necesidad de una mano a la que agrarrarse.

29.Marzo, San Sebastián


http://www.youtube.com/watch?v=fQ5f3VspUUQ

miércoles, 31 de marzo de 2010

Engaños

Nos engañamos. Es una mala costumbre de los humanos que no podemos evitar. Somos demasiado frágiles para aceptar ciertas cosas, porque no siempre todo es como desearíamos que fuese y eso nos duele. Hay veces que no podemos elegir, las cosas son como son y punto y si no nos gusta, nos tenemos que aguantar. Pero es duro asumir que hay gente que tiene lo que a nosotros nos gustaría, pero que por cosas de la vida no nos ha tocado disfrutar. Entonces aunque nuestro corazón llore y grite de rabia e impotencia, nuestra mente se pone a funcionar para evitarnos ese dolor. Buscamos explicaciones para lo inexplicable e intentamos verle el lado positivo a lo que no tiene lados. Normalmente con eso nos conformamos, pensamos: Total, lo mío tampoco esta tan mal. No todo son ventajas si… Seguro que él piensa lo mismo de mí…
Pero eso solo son excusas y a veces el corazón acalla esos pobres consuelos y se hace oír entre la multitud de nuestros pensamientos. Siempre te dicen, por ejemplo; estar solo tiene sus ventajas… haces lo que quieres cuando quieres, eres libre, no tienes que ser fiel a nadie, tienes más tiempo para hacer lo que te apetezca, no dependes de nadie ni nadie de ti, incluso gastas menos saldo… y yo, yo me lo repito muchas veces a mí misma, de verdad que lo hago e intento creérmelo, pero no puedo. Hay gente que es más feliz sola, yo no lo pongo en duda, pero no es mi caso. Yo echo de menos las caricias y las miradas de reojo, los piropos y estar tumbados sin hablar, escuchando nuestras respiraciones acompasadas. Es todo tan bonito cuando estás enamorada, lo bueno, es mejor y lo malo, simplemente no importa, realmente nada importa demasiado. Solo importamos él y yo.
De momento espero poder seguir engañándome durante un poco más,no espero tener muchas dificultades, en realidad, el autoengaño está en nuestra naturaleza.




Cosas que siempre suenan a triste, cosas que suenan a olvidar.

domingo, 28 de marzo de 2010

Valentín

Nunca olvidaré la primera vez que vi a Valentín, iba dando saltos de nube en nube. Yo estaba en clase de Matemáticas y como siempre miraba por la ventana distraída, soñando con volar e imaginando el tacto que tienen realmente las nubes, ya sé que son de vapor de agua pero yo estoy convencida de que saben a algodón de azúcar. Estaba muy concentrada en una nube con forma de paraguas cuando de repente un enanito verde salió de la nube de al lado y se catapultó con sorprendente fuerza hasta mi recién bautizada nube-paraguas. Iba muy rápido, como si llegase tarde a alguna parte, a pesar de mi insistencia nunca me ha contado ha donde iba realmente el día que nos conocimos.
Era un día nublado y las nubes estaban bajas, Valentín botaba y saltaba entre estratos y cirros sin caerse, iba realmente concentrado, ya que según me ha comentado años después es dificilísimo mantener el equilibrio. Ese día Valentín iba con un curiosos esmoquin rosa hecho a medida, yo creo que no le dio tiempo de cambiarse, normalmente cuando nos vemos él va siempre con su viejo pijama de rayas de colores.
En cuanto salí del colegio cogí mi bicicleta y pedaleé con fuerza hasta llegar al antiguo cementerio del pueblo. Allí hay una enorme sequoia, desde dónde se ve toda la comarca. Trepé por su enraizado tronco hasta la última y más elevada rama y desde allí pude tocar el extremo de una minúscula nube con forma de escalera… Entonces como si lo hubiera hecho toda la vida adelante un pie hacia la nube y sentí una superficie esponjosa bajo mi zapatilla. Sonriente y tranquila fui ascendiendo por esa nube-escalera hasta que llegué a otra, plana y blanca como la nieve. Allí tumbado tranquilamente al Sol me esperaba Valentín con su traje y una gran sonrisa en la cara. Yo creo que a quien iba a ver con tanta prisa era a mi, aunque se que es demasiado orgulloso para admitirlo.




La huida no ha llevado a nadie a ningún sitio.

viernes, 5 de marzo de 2010

Especiales.


Nos gusta sentirnos especiales.
Es difícil de reconocer, pero también es inevitable. Nos gusta pensar que somos imprescindibles, insustituibles, que las cosas no funcionarían sin nosotros, que cuando no salimos un sábado todo el mundo se preguntará por qué no estamos, que cuando un día no vamos al instituto la gente nos llamará para interesarse por nuestra salud, que cuando estamos de viaje la gente nos echa de menos; que de alguna manera somos importantes, que las cosas cambian si nosotros no estamos.
Ese es el motivo de las envidias y los celos…, cuando vemos que aquel a quien quisimos y para quien lo fuimos todo, ya ha encontrado alguien a quien besar, que esa amiga en la que tanto confías, también se lo pasa bien con otras personas, que también le dan consejos y hacen bromas, pero que al fin y al cabo no son tú. Nos molesta pensar que el mundo seria exactamente igual si no hubiéramos pasado por aquí… que no habría más hambre o más guerras, o simplemente menos amor o alegría.
Pero podemos pensar que SI somos importantes que cada persona es única aunque sea por un pequeño detalle, aunque pertenezca al grupo de los que quieren ser diferentes… siempre hay detalles, alguna diferencia que hace que seamos valiosos. No nos hace imprescindibles...pero nos da la capacidad para influir sobre los demás, ayudarlos, perjudicarlos, quererlos, odiarlos ,enseñarles, aprender de ellos, divertirnos, aburrirnos, animarnos, compadecernos… si queremos y de verdad nos los proponemos podemos hacer que las cosas cambien, que nuestro paso por aquí no sea mediocre.. Que aunque sea por pequeñas cosas, seamos recordados como los que quisimos ser diferentes, los que nos atrevimos a salirnos de la norma… es arriesgado, pero merece la pena.