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lunes, 14 de febrero de 2011

- Imagínatelo


- Sería genial

- Tú…

- …contigo

- En una habitación enorme.

- Blanca.

- Eso es. Paredes blancas y diáfanas

- Y las sabanas también blancas.

- Y nada más

- Tú…

- Y tú.

- Los dos desnudos todo el día

- Sí…

- Escribiría poemas en tu espalda…

- Con aquella pluma que compramos en Londres

- Por todo el cuerpo… te llenaría de palabras, de ideas y de sueños de amor.

- Yo dibujaría tus curvas con la lengua y te borraría las dudas y los miedos.

- ¿Todos?

- Todos

- Recorreríamos juntos los pliegues de las sabanas y cantaríamos de felicidad.

- Me encantaría llorar contigo y mezclar mis lágrimas enamoradas con tu sudor.

- Tu aliento con sabor a ron con miel sería suave como las rosas

- ¡Eso es! Rosas, tendríamos todo lleno de rosas…

- Pétalos rojos, suaves y sin espinas.

- Sería genial

- Lo sería

- Te quiero

- Yo también te quiero

- Voy a echarte de menos

- Sería bonito un amor así

- Sería un sueño

- Me voy a trabajar

- Compra tinta para la pluma de camino.



martes, 4 de enero de 2011

Desorden

Los principios, en el estante de arriba, al lado de los finales y los medios. Las ideas, todas mezcladas en el viejo baúl de cobre; las buenas, las malas y las pasajeras todas ahí revueltas. Los cuentos y relatos, todos deshilachados con las palabras colgando e incluso alguna letra perdida. La ilusión, coja de una pata, era demasiado inestable para apoyarse en ella y la memoria, perdida y olvidada bajo un enorme montón de nada, hacía milenios que no se utilizaba. Las fotografías de la pared, las de los paisajes, las sonrisas y los besos habían perdido el color original y eran apenas un esbozo de lo que fueron. La maleta de los viajes había perdido un ala y estaba llena de polvo y telarañas. Las lágrimas y las carcajadas acompañaban el chirrido de la astillada puerta, tan mezcladas que era imposible distinguir un sonido de otro…


Todo era un desastre hasta que llegó ella. Rompió los postigos de la ventana para que volviera a entrar la luz, sacó una escoba y la obligó a dejarlo todo limpio y ordenado. Todo como en sus mejores años. Llegó a tiempo; justo antes de que ella misma se perdiera entre tanta duda.

Canon 1000D

jueves, 30 de diciembre de 2010

Caperucita durmiente II

Caperucita durmiente trabajaba como escuchacuentos .Pasaba horas y horas escuchando… conversaciones privadas en el transporte público, cotilleos de las vecinas por el patio de tender o incluso colándose en el despacho de algún psicólogo despistado.

[...]. Montones de estanterías llenas de libros se agolpaban entre aquellas sagradas paredes, allí nadie hablaba pero cada uno se contaba su propio cuento en silencio...


[...] Aquel día renunció al trabajo y se instaló en la biblioteca. Allí, entre dos cuentos titulados: “La bella durmiente” y “Caperucita roja” conseguía dormir calentita y en paz.

Pobre Caperucita Roja... ¿Quién no se fiaría de un dulce lobito?- Pensaba a menudo Caperucita durmiente en sus sueños.



 PD: Espero que os gusten estas fotos, son mis primeros experimentos con mi nueva cámara ^^