martes, 2 de noviembre de 2010

Cosas de locos...

¿Por qué la gente loca que anda por Lavapiés hablando sola no se junta con los demás locos que hablan solos? Así harían como los "cuerdos"; hablar a gritos en un círculo sin escucharse unos a otros.

Hoy he estado en Lavapiés. Para llegar hemos preguntado en Huertas a una pareja cual era la direccón que debíamos tomar. El chico nos lo ha indicado amablemente. Nos ha aconsejado al despedirse "tened cuidado".
He cenado en un kebab, me han regalado una ración de patatas fritas. Lo niños jugaban al fútbol en la calle. Correteaban por el parque. La gente de la calle es de todos los colores.
Los bancos de la plaza de Lavapiés tienen reposabrazos a los lados y en medio. Queda bonito. Es cómodo para sentarse . Los vagabundos no pueden tumbarse a dormir.

Hay gente que te llega... y gente que llega a darte un buen dolor de cabeza. GRACIAS POR EL PASEO.
LaLaLa :)

jueves, 14 de octubre de 2010

Sí, bien.

Sí, bien. Estoy perfectamente bien. La gente es genial, el sitio está bastante bien y la carrera me encanta… Es sólo que a veces necesito mi casa, mis cosas, a mis padre y a mis amigos; necesito el consuelo de un abrazo, un olor familiar, una caricia y un buen consejo. A veces me gustaría despertarme en mi cama, rodeada de todas mis cosas y mi rutina. Es curioso cómo se añoran las pequeñas cosas, hasta los detalles más insignificantes se echan de menos. A veces me cuesta sacar de mí los ánimos para levantarme, siempre tuve quien me empujara para continuar. Tal vez ese sea el problema, quizás siempre estuve con ellos y nunca tuve que enfrentarme a algo sola de verdad. De todas formas no es nada, es sólo un momento de bajón, en mi residencia todo el mundo duerme o está ocupado… necesitaba contárselo a alguien. Pero estoy bien. Sí, bien. Estoy perfectamente bien.





Mont Saint-Michel, Verano2010

Cuando caminas por arenas movedizas no puedes detenerte, debes ir siempre avanzando, en cuanto te paras te hundes...

domingo, 29 de agosto de 2010

Pongamos que hablo de Madrid...

Me miedo, me da mucho miedo. Finalmente las cosas han salido bien, mucho mejor de lo que me esperaba. Me han cogido en una universidad de Madrid con una nota bastante alta para hacer la carrera que siempre quise hacer. Es una gran noticia. Lo es. Pero ahora, ahora solo queda una semana hasta que me vaya...
Dentro de poco tendré que empezar a meter mi ropa en maletas, los platos en cajas, cuadernos, música... y el problema es que no se que hacer con mis recuerdos. Ya tuve que irme una vez de mi casa. Con 7 años me mude a otra ciudad, mas lejos, mas grande y con mas oportunidades. Ahora vuelvo a hacer lo mismo pero no puedo parar de pensar en lo rápido que cambian las cosas. Cuando vuelva ya nada sera IGUAL, nada sera diferente pero todo habrá cambiado. Mis padres, mis amigos... la gente está en constante cambio pero no nos damos cuenta porque cambiamos con ellos. Cuando vuelva seguramente el aire seguirá oliendo igual y el Sol saldrá por el mismo sitio pero pequeños detalles como los desconocidos que llevan compartiendo mi autobús todos los días durante seis años o mis amigos llegando media hora tarde o el bar de siempre todo eso no sera como SIEMPRE. Me llamareis exagerada y seguramente lo soy pero cada vez que escucho una canción sobre amigos, viajes y recuerdos siento un vació en el estómago y me da vértigo pensar en el año que viene. Odio la incertidumbre; por un lado quiero irme ya y ver como es todo aquello, pero por el otro quiero que el verano dure para siempre y compartir mis viajes, mis fiestas y mis aventuras con la gente que quiero y a la que tanto VOY A ECHAR DE MENOS...

martes, 6 de julio de 2010

Es curioso lo fácil que nos resulta creer lo que nos dicen los demás sobre nosotros cuando es algo negativo. Recuerdo más el día que me dijo que era una inútil que todos los días que me ha dicho que era la hija que todo el mundo querría tener. Aquellos gorda y estrafalaria resuenan en mis oídos más fuerte que todos aquellos preciosa, guapa, elegante, deslumbrante con los que también me describieron. A veces nos resulta más sencillo comprender que no le gustamos a alguien que el hecho de que ese alguien este enamorado de nosotros… Y es una pena porque todos somos especiales, todos lo merecemos y tenemos muchas cosas que mostrar a los demás. TODOS, sin excepciones, sin etiquetas y sin complejos.

jueves, 1 de julio de 2010

Pelotas...

Ayer, en mi segunda clase de autosecuela me explicaron que cuando una pelota llega rodando a la carretera hay que disminuir la velocidad. Esto es porque seguramente aparecerá un niño correteando detrás aunque tal y como están las cosas yo creo que aparecerá un grupo de forofos pintarrajeados y uniformados en rojo y amarillo...
Realmente tengo ganas de reventar un balón de fútbol solamente para ver si así se me rebaja un poco la mala leche que me produce la gente que llora por el resultado de un partido, que planifica en función de los partidos del Mundial, que suspende sus estudios pero se sabe de memoria las alineaciones de los equipos, que da ordenes a los jugadores de la pantallla como si estos fueran a escucharle, que no es capaz de correr dos metros sin resoplar pero que llama vagos a los jugadores, que se cree mejor que otro solo por que un equipo formado por jugadores que nada tienen que ver con él gana, que gasta dinero sieendo socio de un club mientras no le llega para otras cosas de primera necesidad,..
Espero que con esta entrada no se ofenda ningun futbolero pero como rajar un balón no me iba a dejar más tranquila mejor lo digo todo por aquí.


Sed felices y no veais mucho fútbol que atonta... :)

jueves, 3 de junio de 2010

El hobre del traje gris.

Aquel caballero se sienta al lado del niño que vuelve de la escuela, parece incómodo, demasiada infancia para él. Se balancea con el suave traqueteo del autobús urbano, como temblando. Parece que se agite dentro de su traje, el traje es gris y aburrido y le va un poco grande, como si el hombrecillo hubiera menguado, consumido tras tantos años vendiendo su tiempo, su alegría y sus sueños al diablo.Lleva la barba mal afeitada y carga con una expresión triste y ausente acentuada por esos ojos hundidos y vacíos.
Suena su móvil.
Contesta.
Cambia su cara, expresión severa (sólo una máscara: sigue triste).
Coje su maletín y se levanta.
Se acerca a la puerta y baja.
Hasta otro día, yo continuo hasta mi parada.
Mismo día, misma hora, misma rutina; yo al menos sonrío.



Me gusta pensar que por muy altas que sean las barreras y por muy difícil que nos lo pongan, si de verdad queremos, podremos volar...





Cojo el autobús al menos cuatro veces al día... las entradas que estén etiquetadas como "En mi autobús" serán sobre gente real o ficticia que me ha inspirado en mis viajes diarios. Espero que os guste :)