martes, 6 de julio de 2010

Es curioso lo fácil que nos resulta creer lo que nos dicen los demás sobre nosotros cuando es algo negativo. Recuerdo más el día que me dijo que era una inútil que todos los días que me ha dicho que era la hija que todo el mundo querría tener. Aquellos gorda y estrafalaria resuenan en mis oídos más fuerte que todos aquellos preciosa, guapa, elegante, deslumbrante con los que también me describieron. A veces nos resulta más sencillo comprender que no le gustamos a alguien que el hecho de que ese alguien este enamorado de nosotros… Y es una pena porque todos somos especiales, todos lo merecemos y tenemos muchas cosas que mostrar a los demás. TODOS, sin excepciones, sin etiquetas y sin complejos.

jueves, 1 de julio de 2010

Pelotas...

Ayer, en mi segunda clase de autosecuela me explicaron que cuando una pelota llega rodando a la carretera hay que disminuir la velocidad. Esto es porque seguramente aparecerá un niño correteando detrás aunque tal y como están las cosas yo creo que aparecerá un grupo de forofos pintarrajeados y uniformados en rojo y amarillo...
Realmente tengo ganas de reventar un balón de fútbol solamente para ver si así se me rebaja un poco la mala leche que me produce la gente que llora por el resultado de un partido, que planifica en función de los partidos del Mundial, que suspende sus estudios pero se sabe de memoria las alineaciones de los equipos, que da ordenes a los jugadores de la pantallla como si estos fueran a escucharle, que no es capaz de correr dos metros sin resoplar pero que llama vagos a los jugadores, que se cree mejor que otro solo por que un equipo formado por jugadores que nada tienen que ver con él gana, que gasta dinero sieendo socio de un club mientras no le llega para otras cosas de primera necesidad,..
Espero que con esta entrada no se ofenda ningun futbolero pero como rajar un balón no me iba a dejar más tranquila mejor lo digo todo por aquí.


Sed felices y no veais mucho fútbol que atonta... :)

jueves, 3 de junio de 2010

El hobre del traje gris.

Aquel caballero se sienta al lado del niño que vuelve de la escuela, parece incómodo, demasiada infancia para él. Se balancea con el suave traqueteo del autobús urbano, como temblando. Parece que se agite dentro de su traje, el traje es gris y aburrido y le va un poco grande, como si el hombrecillo hubiera menguado, consumido tras tantos años vendiendo su tiempo, su alegría y sus sueños al diablo.Lleva la barba mal afeitada y carga con una expresión triste y ausente acentuada por esos ojos hundidos y vacíos.
Suena su móvil.
Contesta.
Cambia su cara, expresión severa (sólo una máscara: sigue triste).
Coje su maletín y se levanta.
Se acerca a la puerta y baja.
Hasta otro día, yo continuo hasta mi parada.
Mismo día, misma hora, misma rutina; yo al menos sonrío.



Me gusta pensar que por muy altas que sean las barreras y por muy difícil que nos lo pongan, si de verdad queremos, podremos volar...





Cojo el autobús al menos cuatro veces al día... las entradas que estén etiquetadas como "En mi autobús" serán sobre gente real o ficticia que me ha inspirado en mis viajes diarios. Espero que os guste :)

lunes, 31 de mayo de 2010

Quiero.


Hacía mucho que no escribía pero, de repente, lo he necesitado. He necesitado sentirme libre para improvisar. Quiero deshacerme de normas. Hacer volar mis palabras al ritmo de mi corazón y no del tic-tac de mi reloj.
Estoy cansada de responsabilidades, de horarios, de rutinas, de costumbres y de prisas. A veces, cuando parece que has conseguido terminar con tanta norma y formalidad te das cuenta de que no. Parecía el final, pero es sólo un cambio de norma.
Quiero quitarme el reloj y esconderlo en el fondo de un cajón donde no pueda oírlo. Cuando mi respiración tenga un ritmo original y no el del minutero, entonces, apagaré el móvil, no, mejor; lo estamparé contra la pared hasta hacerlo sangrar. Además me vestiré de colores y daré muchas volteretas, hace siglos que no doy una voltereta. Usaré palabras esdrújulas y nunca, nunca, nunca aguantaré la risa. Andaré por la calle despacio y sonriendo. Me gusta hacer las cosas despacio, saboreándolas y disfrutándolas, como si fueran la última y la primera vez al mismo tiempo.
Estoy cansada de dar explicaciones, de aparentar, de sonreír cuando no tengo ganas, de sentirme culpable, de ser un personaje en lugar de una persona y de discutir, sobretodo de discutir, quiero gritar de alegría y no de rabia y quiero llorar de ilusión pero no de angustia.
No quiero que nadie me juzgue, me examine o me evalúe. Quiero actuar por instinto, por placer y por simpatía y no porque es lo que TENGO que hacer.
En definitiva; quiero pensar en el ahora y no en el futuro. Fuera notas, exámenes, líos, carreras, horarios, discusiones… quiero aire y Sol.



El tiempo pasa, pasa tú de él.

sábado, 22 de mayo de 2010

leerestademoda



GENIAL :)

Ya soy semi-libre! Solamente me faltan exaemenes de subir nota y recuperaciones :D Yupiiii

SONRÍAN SIEMPRE

miércoles, 19 de mayo de 2010

Su nombre empezaba por I...

.por I de ilimitada, de idealista, de imantada, de imaginativa, de iconoclasta, de idéntica, de idiota, de igual a igual, de Ilustrísima e impertinente, de ilusa, de ingenua, de imposible, imperativa e impresora de sonrisas… de impura e improvisada, impulsiva, incisiva, inalámbrica e inadaptada. I de inalterable, de inanimada, de incondicional, increíble e incógnita indeterminada, también de indigesta, indomable, inestable y por supuesto infantil. Por I también de inflexible, pero influenciable. De Ítegra, de ignorante, inculta y por supuesto de informada e intelectual. A veces de inteligible, insurrecta e intempestiva. No siempre de interesante o interesada pero sí de intensiva, inintercambiable, íntima, interrogadora, intocable e intoxicante. Si hace buen día I de intrigante y si llueve I de ionizante, invisible e indestructible. Cuando toca irresponsable, interrogante e izquierdista. Casi siempre I de itinerante, irracional e....I de inconclusa.