jueves, 16 de junio de 2011

El pasado en el camino

Cierro los ojos
y siento su caricia.
Entre nosotros
sólo avaricia
por mordernos enteros
con dulce pericia.

En fantasías: yo y tú,
en un fugaz encierro.
Sólo sueña la avestruz con
volar mientras me entierro.

Cabeza, corazón,
nuestros cuerpos ardientes.
Caos, confusión
y mucho miedo a la pendiente.

Buscando la buena suerte
me giré sin querer
y aunque no quise verte
no pude correr.

Miedo a reabrir heridas,
a los saltos al vacío,
a mezclar las horas dormidas,
a tu dolor;  al mío.

Confundir caminar hacia delante
con dar vueltas
con caer, ceder, rendirse
girando como veletas.

Los astros me guían
no sé lo que quiero
y los consejos me lían
bajo el aguacero.

Improvisar, reír, soñar,
seguir en el cuento…
¿Porqué adivinar
la dirección del viento?

1 comentario:

  1. No adivines nad, sólo siente y dejate llevar.

    un besito

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Es mejor arrepentirse por lo que has dicho que por lo que no... :)