lunes, 6 de diciembre de 2010

Cambios.

En medio. Entre los dos lados de la calle: en la carretera. Entre dos mundos distintos. Bien y mal en todas partes. Antes tenía claro donde estaba mejor. Ahora cuando estoy en un sitio quería estar en el otro. Tengo lo mejor... y lo peor. Por las mañanas no se dónde estoy. Hecho de menos a demasiada gente. Hay amistades disolviéndose a cada segundo. Te echo de menos. Mucho vacío. Siempre lejos, pensando en otras cosas. Volar, pintar, amar, reír, respirar... lejos. Angustia. No sé que hago. ¿Qué estudio?, ¿para qué? A veces me siento tan dentro... y otras tan fuera. A veces quiero estar sola. A veces odio estar sola.
No sé qué es bueno ni qué es malo. Me estoy perdiendo, me perdí. No me encuentro. Me fui sin despedirme, sin avisar. Tengo envidia y alegría. Cambios de humor, cambios de ambiente, cambios de ciudad, cambios de personalidad... Tal vez la que escribe no sea yo, tal vez cambié.
(Necesitaba escribir, vaciarme un poquito ordenar mis ideas, mi remolino,... creo que eso es lo que me falta ORDEN)



Puedo volver
Puedo callar

Puedo forzar la realidad
Puedo doler
Puedo escurrir
Puedo pasar
Puedo fingir que me da igual
Puedo incidir
Puedo escapar
Puedo partirme y negociar la otra mitad
Puedo romper
Puedo olvidar
Puede comerme la ansiedad
Puedo salir
Puedo girar
Puedo ser fácil de engañar
Puedo joder
Puedo encantar
Puedo llamarte sin hablar

Sálvese quién pueda. Vetusta Morla







jueves, 2 de diciembre de 2010

Espejos rotos.

-Aquel curioso día de Diciembre, nunca lo olvidaré… hace ya mucho de aquello, tal vez meses, o años. Seguramente ocurrió hace varias décadas.


-¿Qué pasó abuelo? Cuéntamelo.

-Se rompieron los espejos.

-¿Los qué?

- Oh, es cierto, tú ya no llegaste a conocerlos. Un espejo es, como definirlo, es como una ventanita… sí una ventana. Pero en lugar de ver el exterior te ves a ti mismo.

-¿Y para qué sirve verse a uno mismo?

- Eso debió de pensar el genio de las mariposas porque todos se destruyeron aquel día. Recuerdo que yo estaba en la cocina, desayunando, cuando, de repente, se escuchó en el mundo entero el chasquido de infinitos cristales resquebrajándose. Algunos cayeron al suelo, otros se quebraron como el corazón de un enamorado no correspondido y los restantes se esfumaron sin más, desaparecieron dejando marcos, bases y mangos vacíos.

- ¿Y la abuela? ¿Dónde estaba ella?

- Estaba en el baño, era por la mañana y estaba pintándose los ojos y peinándose… cuando salió del baño, me harté de reír. ¡Qué imagen! Tu abuela con un ojo pintado y una enorme raya negra cruzándole el rostro gritaba asustada “¡yo no lo he tocado!, ¡yo no lo he tocado!”.

-Pero, ¿Por qué se pintaba los ojos?

- Lo sé cariño, ahora no lo entenderías. Antes acostumbrábamos a mirarnos hasta en los escaparates. Pensábamos ingenuamente que lo que nosotros veíamos en el reflejo era lo que los demás verían en nosotros. Nos maquillábamos, nos hacíamos agujeros por el cuerpo y nos pintábamos las piel… tardábamos horas en vestirnos. No contábamos con el brillo de la mirada, con el olor de la piel, con su tacto, con la sonrisa espontanea (muy distinta de la forzada para posar en una fotografía). No éramos consientes de la importancia que tienen el amor y el cariño. Ignorábamos la inteligencia, la conversación fluida, los besos, los abrazos y el sentido del humor, ese humor capaz de activar la risa y pintar una carcajada. El Photoshop era el rey y la gente sólo buscaba la fachada y la mentira. Era fácil dejarse llevar por la etiqueta… Se abandonaron los museos y los recuerdos; millones de fotografías pasaban por nuestros ojos diariamente pero no las mirábamos, las juzgábamos y la olvidábamos al instante.

- No lo entiendo abuelo, no entiendo ninguna de tus palabras.

- Es normal. Está bien, mejor… Bueno, se ha hecho tarde, mamá estará esperando abajo.

- Bueno vale, pero prométeme que terminarás de contarme la historia de los ospejos.

-Espejos, Dani, se llamaban espejos. Antes de irte. Mira, asómate a la ventana, mira el precioso paisaje que hay fuera.

-¿Para qué? Si se ve todos los días lo mismo…

- Tú sólo mira.




Prefiero mis pájaros a vuestras jaulas y mis ventanas a vuestros espejos. (Cita conocida gracias a LaLaLa... ¡gracias por inspirarme en la vida!)

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Si al menos dejase de perder el tiempo...

Ni en el fondo del cajón, ni en el ático, ni debajo de la almhoada, ni siquiera en el fondo de aquel viejo arcón de la época del descubrimiento de América... había desaparecido: el minutero de mi reloj se había esfumado sin más. El segundero intranquilo no dejaba de dar vueltas sin sentido mientras la saeta de las horas esperaba pacientemente. Se negaba a avanzar, no hasta que su compañera volviese para darle el relevo, al fin y al cabo no era la primera hora que se el hacía más larga de lo normal.
Yo , a su vez, me sentía desubicada, perdida, confusa y por primera vez libre de verdad.




La persistencia de la memoria; Salvador Dalí


   

   "Dale una patada al reloj,
hoy no vas a ser de nadie
TU RUTINA PUEDE ESPERAR
vamos a vivir del aire."
                                                                                                               La Fuga

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Lo reconozco, Madrid me estresa. Antes al hablar con alguien lo miraba a los ojos... ahora sólo miro el reloj...
(Me han dicho que la tilde del "sólo" ya n oes necesaria, pero ¡queda tan bonita!)



martes, 2 de noviembre de 2010

Cosas de locos...

¿Por qué la gente loca que anda por Lavapiés hablando sola no se junta con los demás locos que hablan solos? Así harían como los "cuerdos"; hablar a gritos en un círculo sin escucharse unos a otros.

Hoy he estado en Lavapiés. Para llegar hemos preguntado en Huertas a una pareja cual era la direccón que debíamos tomar. El chico nos lo ha indicado amablemente. Nos ha aconsejado al despedirse "tened cuidado".
He cenado en un kebab, me han regalado una ración de patatas fritas. Lo niños jugaban al fútbol en la calle. Correteaban por el parque. La gente de la calle es de todos los colores.
Los bancos de la plaza de Lavapiés tienen reposabrazos a los lados y en medio. Queda bonito. Es cómodo para sentarse . Los vagabundos no pueden tumbarse a dormir.

Hay gente que te llega... y gente que llega a darte un buen dolor de cabeza. GRACIAS POR EL PASEO.
LaLaLa :)

jueves, 14 de octubre de 2010

Sí, bien.

Sí, bien. Estoy perfectamente bien. La gente es genial, el sitio está bastante bien y la carrera me encanta… Es sólo que a veces necesito mi casa, mis cosas, a mis padre y a mis amigos; necesito el consuelo de un abrazo, un olor familiar, una caricia y un buen consejo. A veces me gustaría despertarme en mi cama, rodeada de todas mis cosas y mi rutina. Es curioso cómo se añoran las pequeñas cosas, hasta los detalles más insignificantes se echan de menos. A veces me cuesta sacar de mí los ánimos para levantarme, siempre tuve quien me empujara para continuar. Tal vez ese sea el problema, quizás siempre estuve con ellos y nunca tuve que enfrentarme a algo sola de verdad. De todas formas no es nada, es sólo un momento de bajón, en mi residencia todo el mundo duerme o está ocupado… necesitaba contárselo a alguien. Pero estoy bien. Sí, bien. Estoy perfectamente bien.





Mont Saint-Michel, Verano2010

Cuando caminas por arenas movedizas no puedes detenerte, debes ir siempre avanzando, en cuanto te paras te hundes...

domingo, 29 de agosto de 2010

Pongamos que hablo de Madrid...

Me miedo, me da mucho miedo. Finalmente las cosas han salido bien, mucho mejor de lo que me esperaba. Me han cogido en una universidad de Madrid con una nota bastante alta para hacer la carrera que siempre quise hacer. Es una gran noticia. Lo es. Pero ahora, ahora solo queda una semana hasta que me vaya...
Dentro de poco tendré que empezar a meter mi ropa en maletas, los platos en cajas, cuadernos, música... y el problema es que no se que hacer con mis recuerdos. Ya tuve que irme una vez de mi casa. Con 7 años me mude a otra ciudad, mas lejos, mas grande y con mas oportunidades. Ahora vuelvo a hacer lo mismo pero no puedo parar de pensar en lo rápido que cambian las cosas. Cuando vuelva ya nada sera IGUAL, nada sera diferente pero todo habrá cambiado. Mis padres, mis amigos... la gente está en constante cambio pero no nos damos cuenta porque cambiamos con ellos. Cuando vuelva seguramente el aire seguirá oliendo igual y el Sol saldrá por el mismo sitio pero pequeños detalles como los desconocidos que llevan compartiendo mi autobús todos los días durante seis años o mis amigos llegando media hora tarde o el bar de siempre todo eso no sera como SIEMPRE. Me llamareis exagerada y seguramente lo soy pero cada vez que escucho una canción sobre amigos, viajes y recuerdos siento un vació en el estómago y me da vértigo pensar en el año que viene. Odio la incertidumbre; por un lado quiero irme ya y ver como es todo aquello, pero por el otro quiero que el verano dure para siempre y compartir mis viajes, mis fiestas y mis aventuras con la gente que quiero y a la que tanto VOY A ECHAR DE MENOS...