Hola! Os presento mi nuevo blog, se trata de un espacio en el que hablo de cine, teatro, series, viajes y DIY y dónde podéis encontrar algunas de mis fotos y mi vídeos. Espero que disfrutéis leyéndolo tanto como yo cuando lo escribo :)
viernes, 9 de octubre de 2015
lunes, 23 de marzo de 2015
Después
Sucederá así, de repente. Todo terminará y ambos advertirán con sorpresa su propia desnudez. Cerrarán los ojos para aspirar las últimas notas de placer que dejó esa frenética melodía interpretada a dúo con la maestría de un grupo de jazz. Pero será tarde, ya no quedará más que un simple eco en el aire que se alejará imparable dejando tras de sí unos arañazos rojizos en la espalda de él y el aliento todavía entrecortado de ella como única muestra de su paso.
Parecerá que hubieran estado jugando tras un pesado telón que se abre sin previo aviso y los deja expuestos, sobre el escenario, ante una audiencia exigente que come palomitas y espera impaciente el último musical de Gran Vía. Comenzarán a sentir el peso claustrofóbico del aire de la habitación, la luz, demasiado clara y la cama, de repente, tan pequeña, que los obligará a mirarse de nuevo.
Ya habrán mostrado sin contención y sin reparos su versión más íntima y desbocada. Ese yo sincero de besos en el ascensor y batalla sin secretos, sin armas, sin ropa. Pero es en el después cuando la duda, como caída de un jarrón que se rompe, les salpicará y caprichosos y anárquicos complejos los cubrirán como un invierno tardío. ¿Me pasas la manta?, tengo frío.
Por suerte, la guerra no deja prisioneros y la vuelta a la calma los sumirá en un sueño profundo y desnudo en el que no tendrán que enfrentarse más que a sus propias pesadillas. Será con los primeros rayos de sol, cuando piel con piel decidan si esta historia de amor duró un gemido o sigue brillando la luna bajo sus sábanas.
De momento, están en un bar y ella acaba de fijarse en él.
Él. La vio nada más entrar.
Los dos sonríen.
Parecerá que hubieran estado jugando tras un pesado telón que se abre sin previo aviso y los deja expuestos, sobre el escenario, ante una audiencia exigente que come palomitas y espera impaciente el último musical de Gran Vía. Comenzarán a sentir el peso claustrofóbico del aire de la habitación, la luz, demasiado clara y la cama, de repente, tan pequeña, que los obligará a mirarse de nuevo.
Ya habrán mostrado sin contención y sin reparos su versión más íntima y desbocada. Ese yo sincero de besos en el ascensor y batalla sin secretos, sin armas, sin ropa. Pero es en el después cuando la duda, como caída de un jarrón que se rompe, les salpicará y caprichosos y anárquicos complejos los cubrirán como un invierno tardío. ¿Me pasas la manta?, tengo frío.
Por suerte, la guerra no deja prisioneros y la vuelta a la calma los sumirá en un sueño profundo y desnudo en el que no tendrán que enfrentarse más que a sus propias pesadillas. Será con los primeros rayos de sol, cuando piel con piel decidan si esta historia de amor duró un gemido o sigue brillando la luna bajo sus sábanas.
De momento, están en un bar y ella acaba de fijarse en él.
Él. La vio nada más entrar.
Los dos sonríen.
sábado, 25 de octubre de 2014
Adiós
Lo
recordará como en una película de acción:
a
cámara lenta y sin sonido diegético.
Una
melodía dramática acompaña al protagonista,
que
se aleja a la carrera,
dejando
las ávidas lenguas de fuego
en
el fondo del cuadro.
Y
entonces,
el
salto final,
ese
salto mirando a cámara.
“Congela
ese frame,
que
no se vea la caída”
(Nadie
piensa en el aterrizaje cuando empieza a volar)
Y
sigue
ese
volar por no ver,
por
no llorar.
Pero
por mucho que corra,
va a
doler.
Es
una deflagración,
una
proceso de oxidación acelerado
que
reduce todo a cenizas
en
lo que dura un pestañeo,
un
aleteo.
En
lo que dura una arcada.
Se
sobrevive,
siempre
se sobrevive
La
explosión devastadora no mata
pero
las esquirlas penetran en el cuerpo
y
viajan erráticas atravesando tejidos y órganos vitales
Fragmentos
de aquello que salen despedidos por los
aires.
Esto
no es el cine,
la sangre salpica.
Pregunta
a los cámaras con qué limpian sus objetivos.
Los
daños colaterales te acosan
al
olor de una simple cerilla
Y vuelve
a romperse el jarrón,
vuelve
a rebosar la bañera.
Vuelve
la arcada.
miércoles, 16 de abril de 2014
El país de la fiesta
Cojo el autobús, he quedado con dos amigas a tomar un café. Voy tranquila, me sobran varios minutos. Miro por la ventana distraída pensando en lo mucho que hace que
no las veo... De repente, el vehículo se detiene y la conductora anuncia que la
calle está cortada y no puede continuar, que tenemos que bajar allí.
Todos los pasajeros, algo sorprendidos y molestos, bajamos y
continuamos nuestra ruta a pie. Efectivamente la calle está desierta.
Entonces, comienzo a
escuchar un sonido atronador. Me asusto, suena muy fuerte. Me recuerda un poco a una cacerolada. No puedo evitar pensar en cómo han terminado
las últimas manifestaciones a las que he acudido en Madrid. Me fijo mejor y me doy cuenta de que ellos tocan un
ritmo bastante tenebroso. Me sorprende, tenía entendido que la música en la calle, sin pasar por un casting previo, era ilegal (supongo que será solamente en Madrid).
Continúo la marcha algo intranquila y es entonces cuando,
por fin, veo a los protagonistas del escándalo. Es un grupo de gente muy
numeroso enarbolando banderas que no soy capaz de reconocer. Vuelvo a tener
miedo, seguro que son extremistas ¿Serán peligrosos? Veo que llevan antorchas y
la cara tapada (menos mal que la nueva ley de seguridad ciudadana prohibirá ir
con el rostro oculto). Hay mucha gente…
me preocupa que lleven a niños pequeños de la mano ¿qué defenderán? Van
cortando el tráfico de media ciudad. Yo voy tarde al café.
Al llegar, me dicen que es la fiesta de la fe.
Hoy, por suerte, es la fiesta del fútbol y esta noche, de 21.30 a 23 será el mejor momento para pasear por unas calles desiertas y
silenciosas. Cuando termine, cuidado, las calles volverán a ser de los que
festejan...
Parece que es cierto: vivimos en el país de la fiesta.
martes, 31 de diciembre de 2013
Feliz 2005
¡Feliz 2005!
No puedo evitar imaginarme allí, hace casi diez años, atragantándome con las uvas y rodeada de mi familia. Después, el brindis y los deseos y propósitos para el nuevo año. Soñar con el día en el que saldría de fiesta después de las doce. Era primero de la ESO y no tenía ni idea de lo genial que puede llegar a ser la vida. Era todo duda, ¿qué sería de mi? ¿qué pasaría con mis amigos? ¿llegaría a ser feliz? pienso en todos aquellos que me han acompañado estos años. Me preguntaba por aquel entonces ¿estudiaremos lo que nos gusta? ¿encontraremos el amor? ¿viajaremos por todo el mundo? ¿experimentaremos todo aquello que merece la pena? ¿seremos capaces de exprimir la juventud y la vida? y sobre todo, ¿seguiremos siendo amigos? ¿nos querremos siempre? ¿cambiaremos y maduraremos juntos?
Tantas dudas que se han ido respondiendo para seguir dibujando nuevos interrogantes con mayúsculas ¿tendremos un trabajo? ¿nos dejarán ser felices? ¿viviremos siempre en estás calles que nos vieron crecer? ¿tendremos salud? ¿tendremos éxito? y lo más importante, ¿quién será capaz de liarla más? ¿Laura probará cosméticos y medicamentos? ¿tendrá Germán diez hijos? ¿se depilará Diego? ¿será Laura una mujer florero? ¿Clara heavy? ¿podrá Alba llegar puntual? ¿conseguiré conducir un taxi? ¿se cambiará de sexo Viscor? ¿será Teresa vigoréxica? ¿serán Toño y Sara homosexuales? ¿Latorré cocinará heroína? ¿Alba tocará la batería en un grupo de Rock? ¿llevará Manuela todavía la pinza? ¿y los demás?... ¿a dónde nos llevarán lo próximos diez años? ¿ lo celebraremos en Litago o Latorre no nos dejará volver?
Con cada nuevo año se responden preguntas y surgen millones nuevas, infinitas opciones y caminos que por suerte siempre se entrecruzan en forma de una excursión al Pirineo, un viaje, una cena, una visita o, simplemente, un botellín en la City.
Lo único que no me pregunto es si en diez años seguiremos siendo amigos. Lo sé.
Un placer compartir con vosotros el paso al 2005, ahora me preparo para el paso al 2014.
No puedo evitar imaginarme allí, hace casi diez años, atragantándome con las uvas y rodeada de mi familia. Después, el brindis y los deseos y propósitos para el nuevo año. Soñar con el día en el que saldría de fiesta después de las doce. Era primero de la ESO y no tenía ni idea de lo genial que puede llegar a ser la vida. Era todo duda, ¿qué sería de mi? ¿qué pasaría con mis amigos? ¿llegaría a ser feliz? pienso en todos aquellos que me han acompañado estos años. Me preguntaba por aquel entonces ¿estudiaremos lo que nos gusta? ¿encontraremos el amor? ¿viajaremos por todo el mundo? ¿experimentaremos todo aquello que merece la pena? ¿seremos capaces de exprimir la juventud y la vida? y sobre todo, ¿seguiremos siendo amigos? ¿nos querremos siempre? ¿cambiaremos y maduraremos juntos?
Tantas dudas que se han ido respondiendo para seguir dibujando nuevos interrogantes con mayúsculas ¿tendremos un trabajo? ¿nos dejarán ser felices? ¿viviremos siempre en estás calles que nos vieron crecer? ¿tendremos salud? ¿tendremos éxito? y lo más importante, ¿quién será capaz de liarla más? ¿Laura probará cosméticos y medicamentos? ¿tendrá Germán diez hijos? ¿se depilará Diego? ¿será Laura una mujer florero? ¿Clara heavy? ¿podrá Alba llegar puntual? ¿conseguiré conducir un taxi? ¿se cambiará de sexo Viscor? ¿será Teresa vigoréxica? ¿serán Toño y Sara homosexuales? ¿Latorré cocinará heroína? ¿Alba tocará la batería en un grupo de Rock? ¿llevará Manuela todavía la pinza? ¿y los demás?... ¿a dónde nos llevarán lo próximos diez años? ¿ lo celebraremos en Litago o Latorre no nos dejará volver?
Con cada nuevo año se responden preguntas y surgen millones nuevas, infinitas opciones y caminos que por suerte siempre se entrecruzan en forma de una excursión al Pirineo, un viaje, una cena, una visita o, simplemente, un botellín en la City.
Lo único que no me pregunto es si en diez años seguiremos siendo amigos. Lo sé.
Un placer compartir con vosotros el paso al 2005, ahora me preparo para el paso al 2014.
domingo, 8 de diciembre de 2013
Escribirá que lloró
Pasos lentos sobre la acera
congelada. Huele a frío y a invierno. Una pareja baila abrazada en su salón desde lo alto de una
película. En las novelas de culto hay demasiados personajes y nunca sabes quién
es el bueno. Mientras, bajo las mantas, parece no pasar el tiempo y se ha secado
la tinta.
Siempre decía que escribía por necesidad
¿sabes? Escribía para traducir aquellas lágrimas a tinta y disolver sus sonrisas
con acuarelas de colores. Escribía para que todo tuviera sentido. Ahora, ahora ha
dejado de escribir. Se le han roto las alas y todos sus bolis están gastados. Y así, nada tiene sentido.
Muchos caminos y muy pocas
señales cuando todo cambia demasiado rápido. Siempre escuchó que del amor al
odio hay un paso y por eso no se atreve a andar, a dar ese paso que podría llevarla a cualquier parte.Lo quería todo
de la vida y pidió mucho. Pidió tanto que ahora solamente pide perdón y permiso.
Después de todo, sigue siendo una niña a la que sólo le han crecido los miedos,
ni siquiera un fueguito o una suave volada de viento.
Sólo cree que, algún día, cuando ni siquiera
ella lo espere, las teclas se moverán solas y la tinta correrá bajo su pluma
veloz e imparable. Así, ella podrá entender lo que está pasando ahora y si
tiene que llorar, escribirá que lloró.
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